Aranceles al acero: Estados Unidos inicia una batalla comercial

inicia la guerra comercial por el mercado del y el , lo cuál puede traer repercusiones económicas. Canadá, y la Unión Europea respondieron con la misma medida al gobierno de .

Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, inició una guerra comercial contra varios países, al gravar las importaciones de acero y aluminio para Canadá, México y la Unión Europea. Wilbur Ross, secretario de Comercio de los Estados Unidos, indicó que ésta medida entrará en vigor desde el primer minuto del 1 de junio del presente año.

Por su parte, Ildefonso Guajardo, Secretario de de México, declaró que la decisión tomada por el gobierno norteamericano es desafortunada y que se responderá en represalia aplicando a diversos productos provenientes desde el vecino país del norte, en alimentos como quesos, manzanas, arándanos, embutidos, productos derivados de puerco y otro tipo de productos como lámparas, aceros, entre otros.

El gobierno canadiense encabezado por Justin Trudeau, declaró que la medida tomada por el gobierno de Estados Unidos es «inaceptable» y también tomará medidas similares. Canadá es el mayor proveedor de acero a Estados Unidos e impondrán aranceles a diversos productos como alimentos, bebidas alcoholicas, acero y aluminio, entre otros, con una cobertura de 16 mil millones de dólares canadienses.

La Unión Europea también amenazó con gravar con aranceles productos y materias primas norteamericanos, como las motocicletas marca Harley & Davidson, así como al whisky.

A partir del primer minuto de este 1 de junio, el acero mexicano, canadiense y europeo pagará aranceles de 25% para entrar a Estados Unidos.

¿Cómo entender el impacto del gravamen de aranceles al acero?

¿Qué implicaciones tendrá esta batalla comercial en los fabricantes de acero y en las industrias que consumen este producto?

LAS RAZONES

Estados Unidos es superavitario frente a México en el comercio del acero que sostienen ambos países. Es decir, le vende más de lo que le compra.

En 2017, México importó de Estados Unidos alrededor de 3.8 millones de toneladas de acero, con un valor de 4,100 millones de dólares, principalmente acero de alta especialidad para la fabricación de componentes automotrices, latas de refresco, varilla, alambrón, tubería y ductos.

Por otro lado, Estados Unidos importó de México 3 millones de toneladas, sobre todo aceros planos, largos, acero inoxidable, tubos y tuberías y productos semi-terminados. Estas importaciones tuvieron un valor de 2,970 millones de dólares en 2017, según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Por tanto, estos aranceles no sigue una lógica comercial. “Si eres superavitario en un producto, no tiene ningún sentido iniciar una batalla comercial”, dijo Israel Morales, director de acuerdos y tratados comerciales de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index). “Las medidas espejo afectarán, más que beneficiarán, a la industria de aquel país”, dijo la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero), en un comunicado.

Luis Aguirre Lang, presidente de Index, consideró que estas medidas “son más una presión política para que México y Canadá acepten las condiciones de Estados Unidos en el marco de la renegociación del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte)”.

¿QUÉ PASARÁ CON EL ACERO MEXICANO?

La imposición de aranceles de 25% puede desalentar la compra de acero mexicano en Estados Unidos. “Los consumidores en Estados Unidos voltearán a comprar acero local que, entre comillas, será más barato al no pagar arancel”, dijo una empresa del sector que pidió el anonimato.

No obstante, Estados Unidos es deficitario en acero, lo que quiere decir que no le alcanza el que produce dentro del país para abastecer su demanda interna, que es de 106 millones de toneladas. En 2017, importó 34 millones de toneladas de acero, de las cuales casi 60% provinieron de cinco países: Canadá, Brasil, Corea del Sur, México y Rusia, según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Los entrevistados previeron que, en el corto plazo, el mercado estadounidense seguirá importando una cantidad importante de acero, a pesar de los aranceles. Simplemente, lo pagará más caro.

Por otro lado, los fabricantes de acero que operan en México pueden colocar parte de su producción en el mercado local, en lugar de exportarla. México consume 24.4 millones de toneladas al año, de las cuales importa 10.8 millones.

Ternium, por ejemplo, subsidiaria de la italo-argentina Techint, es una de las compañías que apuesta por el mercado local. Invertirá 1,400 millones de dólares hacia 2019 para duplicar la capacidad de la planta de Pesquería, Nuevo León, donde fabrica aceros de alta especialidad.

EL IMPACTO EN LAS INDUSTRIAS CONSUMIDORAS DE ACERO

Las industrias que más consumen acero en la región son: construcción e infraestructura (50%), fabricación de equipo y maquinaria (16%), automotriz (13%), fabricación de productos metálicos (11%), fabricación de equipo de transporte (barcos y ferrocarriles) (5%), electrónicos (3%) y electrodomésticos (2%).

De mantenerse estos aranceles al acero estadounidense, las empresas que ahora lo usan en México para producir sus productos tendrán que evaluar si les conviene seguir importándolo con este sobrecosto o les conviene buscar nuevas fuentes de proveeduría.

“Estaremos muy atentos a cómo quedarán los aranceles para cada fracción arancelaria. A partir de esto tendremos más claridad de qué tipos de acero podemos sustituir con producto local”, dijo Lang, quien representa a 1,200 empresas que fabrican productos en México para luego exportarlos.

En resumen: con esta medida, todos pueden salir perdiendo en la batalla comercial que acaba de comenzar. Sin embargo, las compañías que operan en México, y que sepan posicionarse y sustituir al producto que ahora se importa, podrán terminar ganando la guerra.

PRODUCTOS INVOLUCRADOS

Los aranceles impuestos por Estados Unidos es solo para materia prima —rollos de acero, placa de acero y productos derivados sin proceso— y no para productos terminados que contengan acero.

La medida unilateral tomada por el gobierno de los Estados Unidos afectará la competitividad de diversas industrias exportadoras de acero y aluminio, y se verá reflejado directamente en la industria automotriz y de autopartes. Tras el anuncio de la batalla comercial, el peso subió 30 centavos, colocándose en 20.30 pesos por dolar. Con el argumento de salvaguardar la seguridad nacional, la medida viola el principio de libertad de comercio entre sus aliados Canadá y México, con los cuáles tiene un tratado trilateral desde 1994.

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