Cine análisis: » Santa » de Antonio Moreno

Por Carlos Alberto Avila Peña

 

es la primera película sonora en y está basada en el libro del mismo nombre escrito por . Recrea la vida que vivían las mujeres de las primeras décadas del siglo XX, en donde la figura de pulcritud moral o de perdición, pueden condenar la vida de una mujer para bien o para mal.

interpreta el papel de Santa, hermosa mujer que vive en un poblado aledaño a la ciudad de México; su belleza inusual, llama poderosamente la atención de los hombres del lugar. Santa pertenece a una familia de clase humilde, por lo tanto, su educación obedece más a la costumbre y la tradición familiar. Santa es la perdición de un soldado llamado Marcelino, el cual, junto con su convoy militar, hacen una escala en el pueblo, en donde conoce a Santa y se enamora de su belleza; a su vez, ella misma se impresiona por el porte y figura de Marcelino.

Después de semanas de vivir una apasionada e intensa relación, Santa es abandonada por Marcelino; su preocupación es evidente porque de acuerdo con la educación y los preceptos morales de la época, la figura de la mujer debe ser inmaculada y libre de juicios que pongan en duda su honorabilidad femenina. Marcelino se va y ella queda estigmatizada, al ser descubierta por sus hermanos.

Con su moralidad manchada, es rechazada por la familia, al ya no considerarla una mujer digna no sólo de la familia, sino de la comunidad entera, y es expulsada. Sola y lejos de casa, se ve en la necesidad de emplearse en un burdel. Se deja entrever la moralidad de la sociedad mexicana, ya que parece que es una sociedad dividida en dos partes; el campo costumbrista, pobre, religioso y moral; y la ciudad, abundante, relajada y liberal, en donde la diversión y el desfogue de las pasiones carnales se adquieren con dinero. La figura femenina representada por Santa vive esta transición difícil, del campo a la ciudad, y se ve en la necesidad de adaptarse, pasando del campo con costumbres morales cerradas, hasta vivir inmersa en el mundo de la vida galante, donde la satisfacción de las bajas pasiones son la regla. Santa no se ve interesada en el dinero, sino en tratar de resolver su vida y el malestar que le representa a ella el sentirse una mujer indigna y manchada.

Dentro de la vida en el prostíbulo, ella se ve inmersa en un triángulo amoroso; enamorada del torero, cliente que la desprecia en tanto su condición de mujer de burdel, ella a su vez es la pasión de Hipólito, el pianista ciego del establecimiento. Hipólito nunca ve su belleza, en tanto que es ciego; se enamora de su voz, de su nombre, pero sobretodo de su inocencia.

Rechazada, sola e infeliz, Santa enferma, no sin antes sufrir una transformación, que me parece natural al verse sumergida en una vida de , en donde la inocencia puede ser su perdición y el carácter tiende a endurecerse más por una necesidad de sobrevivencia. Es la situación familiar una de las pocas cosas que aún pueden ablandar a una mujer ya endurecida, al recibir la noticia de la muerte de su madre en palabra de sus hermanos, que la juzgan y la condenan eternamente.

El amor en todas sus facetas es el punto débil de Santa, quien pierde el amor de la familia, su búsqueda del amor en un hombre tras la enorme decepción sufrida por Marcelino, lo que la hacen desdichada. Tras un tiempo en el burdel, se reencuentra con el soldado que una vez la abandonó, pero ella lo rechaza, evidenciando su endurecimiento, cambio radical en comparación con la muchachita inocente y pobre que fue abandonada en el pueblo.

Enferma como consecuencia de su actividad en el prostíbulo, es expulsada de la casa de citas. Hipólito, constantemente le ofrece su amor y cuidar de ella; Santa, desairada ahora por el torero, no tiene más remedio que aceptar la propuesta del pianista después de vivir en la inmundicia, en el abandono y endeudada. Santa ha tenido una vida triste, difícil e infeliz. El pianista, se aboca a cuidar de ella y ofrece pagar su intervención quirúrgica que necesita para recuperarse, dando una gran muestra de amor por ella.

En el desenlace, Santa pierde la vida a causa de la intervención. Santa vive las consecuencias de una vida en donde la condición moral y su reputación, la condenaron a vivir exiliada de su comunidad, donde nunca más podría volver, debido a que faltó a las costumbres, manchando su honor al entregarse a un hombre extraño, fuera del matrimonio. La película representa seguramente la vida de muchas mujeres que se vieron juzgadas, sobajadas y mal vistas.

 

 

Ficha técnica:

 

Título original: Santa

Año: 1932

Duración: 81 minutos

Género: Drama

País: México

Dirección: Antonio Moreno

Guión: Carlos Noriega Hope y Federico Gamboa

Música: Agustín Lara

Fotografía: Alex Phillips

Producción: Juan de la Cruz Alarcón

 

Reparto:

Lupita Tovar: Santa

Donald Reed: Marcelino

Juan José Martínez Casado: Jarameño

Carlos Orellana: Hipólito

Mimi Derba: Doña Elvira

Antonio Frausto: Fabián

Rosita Arriaga: Madre de Santa

 

 

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