Reseña: Tragicomedia mexicana de José Agustín

Por Carlos Alberto Avila Peña

 

de es un documental producido por Canal 22, basada en los libros de mismo nombre y del mismo autor, es un material ligero, que trata el tema político principalmente. Es un acercamiento a la nacional del siglo XX, de trato sencillo, con todo y las críticas que pueda generar, es un documental dirigido a un gran volumen de personas. Cabe aclarar que la narración está plagada de una visión muy particular del titular de la misma, por lo que todo está a criterio del espectador…

Como comenta el autor y al mismo tiempo conductor, José Agustín, que se abocará a relatar lo acontecido entre los años 1940 a 1994, es decir, sólo realiza una crónica sin llegar a ser oficial ni tampoco un trabajo historiográfico.

La ironía, el sarcasmo y la crítica, es lo que dota al material de José Aguntín de frescura, de agilidad y de entretenmiento; conjuga la narración con imágenes y al mismo tiempo con música, que hacen al documental, fluido y de fácil digestión para todo aquel interesado en la historia de del siglo XX.

Se enfoca principalmente en aspectos políticos sin llegar a profundizar en el análisis, pasando a ser un anecdotario presidencial y político, dota de sentido a la explicación sobre la vida pública que desemboca en lo económico y lo social. Da un contexto general sobre el México posrevolucionario y la forma en que se manejaban los asuntos de poder en la nación.

El estilo ligero de José Agustín, hace que veamos a una parte de nuestra historia, quizá tal vez de la misma forma como la veían los políticos de la época: simple, facilona, de a rapidito; son actitudes que quizá el poder genera, al inundar de poder al hombre fuerte del Estado y le hace creer que dicho poder le faculta omnipotencia y hasta omnipresencia; el presidente todas las puede, en tanto es el presidente y su palabra, es la última.

El autor deja entrever que a pesar de sus diferencias, los diferentes hombres que ostentaron la investidura presidencial, tomaban actitudes similares respecto al poder, siendo la unidad nacional, la carta fuerte de dichos hombres, además de generar negocios privados y abusar “aunque sea un poquito” de su estatus como gran hombre del gobierno.

El documento está dividido en 9 partes, cada parte corresponde a un sexenio, partiendo desde 1940 con el gobierno de Manuel Ávila Camacho y cuminando hasta 1994 con el fin del sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

 

 

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